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23 February 2010 @ 12:54 am
 
Título: Incomprensible
Fandom: Tokio Hotel RPS
Claim: Georg
Reto: ¿San Valentín?
Nro. de Palabras: 1066.

 Georg estaba concentrado en el juego. Por Dios, que era su instrumento el que estaba tocando. ¿Cómo era que Tom le ganaba siempre? Seguramente ese malévolo juego estaba diseñado para que tocar la guitarra sea más fácil que el bajo.

-¡Maldición! -se quejó Georg, poniendo el bajo de juguete a un lado y mirando a enfurruñado a Tom, que tenía una arrogante sonrisa. Sólo entonces se dio cuenta que Bill se había puesto atrás del guitarrista, y le propinaba un masaje en los hombros.

-Resígnate, Georg. Nunca podrás ganarle a Tom -sonrió Bill, sentándose en el sofá y recargando su cabeza en el hombro de Tom.

-Es que soy el mejor -la sonrisa de Tom se acentuó, y se acomodó más en el sillón, pasándole un brazo por los hombros a su hermano.

-Tom, busca el significado de esta palabra y aplícalo en tu vida: Modestia -dijo Georg, y rodó los ojos cuando recibió un "no cuentes con ello" de respuesta-. Voy por una cerveza, ¿quieren una?

-Para mí s...

-Pero, Tomi -interrumpió Bill-. Bien, voy por las llaves del auto.

Bill soltó un gritito, aplaudiendo.

Georg sonrió para sus adentros. Le encantaba la relación que tenían los gemelos, hasta los envidiaba un poco. Él no tenía hermanos, pero de haberlos tenido, le hubiese gustado que llevaran una relación tan cercana como los Kaulitz. Ellos no eran como los típicos hermanos que siempre peleaban, que no llevaban bien. Al contrario, nunca había visto dos personas tan unidas. Hacían todo juntos, hablaban, se llevaban bien.

-¿A dónde van? -les preguntó Gustav a los gemelos, que ya estaban por irse.

-Tomi me lleva a cenar -respondió Bill son una resplandeciente sonrisa-. ¡Pasen buenas noches!

Los gemelos se fueron y Gustav tomó asiento en el sofá al lado de Georg, arrebatándole el control remoto.

-No te quejes, que no estabas viendo nada -dijo el rubio, al ver al bajista abrir la boca.

Se quedaron unos cuantos minutos en silencio, viendo la película que había puesto Gustav. Oh, vaya día aburrido. Él y Gustav se llevaban muy bien, pero el rubio era muy serio y callado. Georg admitía que prefería pasar el tiempo con Tom: se reía mucho más.

-¿No crees que los gemelos son raros? -preguntó Gustav de repente. Georg se sorprendió un poco por la pregunta.

-¿Cómo raros?

-Es decir... bueno. Son muy unidos, ¿no te parece?

-Se llevan bien -respondió Georg, aún extrañado-. Creo que es genial, si tuviera un hermano no me gustaría llevarme mal con él.

-Yo tengo una excelente relación con mi hermana, tenemos muchas cosas en común, y puedo hablar con ella de muchas cosas. Pero esos dos parecen... -Gustav dudó un poco.

-¿Qué? -insistió Georg, al ver que el baterista no decía nada. Gustav lucía un poco avergonzado.

-Bueno... a decir verdad, ellos parecen pareja.

-¡Gustav, son hermanos!

-Se dan masajes el uno al otro, siempre viven pegados. Casi siempre salen juntos. ¡A veces duran horas metidos en una habitación! Cada vez que salen de vacaciones, se van juntos. Si mi hermana estuviera en la banda, por más bien que nos llevaramos, en vez de irme de vacaciones con ella, me iría de vacaciones de ella.

Georg no podía creer que estaba teniendo esa conversación.

-Gustav, son hermanos. Hermanos. De la misma sangre ¡nacieron juntos! Por Dios, Gustav. Si fueran amigos solamente, te concedo todas las dudas. Pero...

-Bien, sólo era una opinión, olvida que mencioné el tema –y Gustav se concentró en la película, dispuesto a ignorar cualquier cosa que Georg le dijera.

~*~

Odiaba con toda su alma despertarse en la madrugada con la vejiga llena. Le espantaba el sueño, lo incomodaba. La mayoría de las veces no intentaba ignorarlo y volverse a dormir, y funcionaba. Pero había ocasiones en las que no lo hacía, como ahora. Y por ese motivo estaba cruzando el pasillo en dirección al baño, justo a tiempo para ver como Bill salía de su habitación y entraba a hurtadillas a la de Tom.

Vaya.

~*~

El tema de los gemelos había sido borrado por su cerebro casi al momento que dejó de hablarlo con Gustav. Pero había vuelto en toda su potencia después de lo visto esa misma noche. Al regresar a su habitación, no se había dormido durante varios minutos, esperando oir el crujir de alguna puerta. Pero no ocurrió. Y al despertar, la curiosidad pudo más que él cuando abrió lo más silenciosamente que pudo la puerta de la habitación de Bill. Y estaba vacía.

Ahora se encontraba en la mesa de la cocina con una gran taza de café, pensando en los gemelos, sintiéndose un tanto patético por estar pendiente de esa manera en cosas que, en realidad, no eran asunto suyo. Pero no podía evitarlo. Se encontraba demasiado extraño que los Kaulitz durmieran juntos... Aunque pensándolo bien, tal vez Bill sólo había tenido una pesadilla.

Gustav entró en ese momento a la cocina, con la ropa que usaba usualmente para correr. Lo saludó escuetamente y comenzó a preparar su desayuno. Georg lo miró, dudando si hablar o no.

-Te levantaste temprano hoy -comentó Gustav, poniéndo a tostar algunas rebanadas de pan.

-Sí... al contrario de otros, nosotros si nos acostamos tempranos ayer -Gustav sonrió y Georg respiró hondo-. Tú... en verdad... es decir... ¿En verdad crees que los gemelos son... eh...?

Gustav frunció el ceño.

-Pensé que habíamos dejado ese tema -gruñó Gustav.

-Pero es que... Tú en verdad no crees que ellos sean pareja, ¿verdad?

-Sólo dije que actuaban como una. Pero, claro... uno nunca sabe.

-Son hermanos -dijo Georg, sin emoción.

-Lo son. Dije que sólo era mi opinión, no tienes porque hacerme tanto caso.

Georg se mordió el labio antes de darle un gran sorbo a su café. En ese momento entró Tom en la cocina, usando la misma ropa del día anterior. Georg miró sorprendido como el guitarrista tomaba asiento pesadamente a su lado, rogando por café.

-¿Acabas de llegar? -preguntó Georg, sin recuperarse de la sorpresa.

-Oh, sí -sonrió Tom-. Gracias por el café -le agradecióa Gustav, que le había pasado una taza-. Iré a ver a Bill. Pasen buen día, chicos.

Georg lo miró salir con la boca abierta. En ese instante, decidió jamás volver a pensar en la relación que tenían (o que no tenían) los Kaulitz. Empezaba a sospechar que nadie podría jamás entenderla. Y que cualquiera que lo intentara, terminaría volviéndose loco.

 
 
 
lilsis974lilsis974 on February 23rd, 2010 05:12 am (UTC)
*-*
Ay Meli, en serio que me encanta como escribes *^^* Me gustó, cortito, pero me gustó :) Espero que te reten más seguido para tener cosas buenas que leer jejeje! Me pareció haber sentido que en una oración faltaba una palabra pero ya perdí donde era jajaja, de todos modos el fic está genial :P... Bye