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18 November 2009 @ 03:14 pm
dotacion anual crack - reto feria  
Título: "Perdidos"
Autor: Briece
Fandom: Anita Blake:Vampire Hunter
Pareja: Asher/Claudia
Reto: Feria
Extensión: 770 palabras aprox.
Advertencias: Spoilers hasta AB14 (Danse Macabre).
Censura: blah. PG-13.
Notas: La conexion se me cae a cada momento, asi que aqui va antes que se vaya del todo. Sin betear.

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Disclaimer: Anita Blake (c) Laurell K. Hamilton. No, desgraciadamente Asher no es mio T_T

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Cuando yo era niña ir a la feria de diversiones era una ocasión especial y ansiada. Ahorraba centavos para palomitas y ese algodón de dulce color rosa que al final nunca podía terminar de comer y me dejaba toda pegajosa. Ahora, sin embargo, representaba una tortura constante, el ruido, los gritos, los olores, todo se congestionaba en una enorme masa morbosa dispuesta a apuntar con el dedo a todos los fenómenos. De esos como yo.

Suspirando y tratando de no aspirar más tierra mezclada con multitud de cosas más que de verdad, de verdad, no deseaba saber, cambié de rumbo maldiciendo una vez más a Raphael, a Nikolaos, a Anita, a México, a los Yanquis, a mis ex-novios, al idiota peluche de Winnie-jodido-Pooh que me sonreía desde un puesto, y a todo el mundo en general que me habían traído hasta este lugar.

Y allí estaba el carrusel daba vueltas y vueltas con una musiquilla boba que amenazaba con terminar por desquiciarme los nervios, a la par que los chillidos excitados de los mocosos.

—Odio las ferias.

—Odio las ferias.

Una voz era la mía, expresando mis pensamientos centrados en una sola frase en voz alta sin darme cuenta. La otra, masculina, tenía un fuerte acento extranjero, y no me era desconocida. Así como tampoco era nada extraño el encontrármelo en las sombras. Un destello de oro pálido que no debería estar ahí, entrevisto apenas con el rabillo del ojo. Como un hombre... o mejor dicho un vampiro tan atractivo como ese podía pasar desapercibido tan fácilmente entraba en el rango de 'mágico' según mi punto de vista.

Algo me impedía mirarlo al rostro ¿auto-preservación? ¿vergüenza? No lo sabía, pero en este punto, todo eso era fútil. Finalmente, me voltee hacia él. Su boca se curvó apenas lo suficiente en una sonrisa irónica y aunque no hizo ningún otro movimiento, todos mis instintos gritaron a la vez: ¡Pelea o Huye! Pero, claro, no podía hacer nada de eso.

—¿Eres tu? ¿O acaso vienes con...?

La pregunta se extendió un momento más del debido, y me obligué a contestarle, aunque de algún modo salió como un gruñido—: No.

Era un ‘sí’, y un ‘no’. Pero creo que él lo entendió. Mi mirada sigue fija en sus labios, y me increpo por ello y por no atreverme a mirar sus ojos. Y él lo sabe, o sí, claro que lo sabe.

—¿Mademoiselle? —dice con tono ligeramente socarrón, y me pregunto si podré romperle la linda cara y escapar de St. Louis sin que J-C, Anita, Wicket &Truth y co. me persigan hasta el fin del mundo… nah.

Es hora de enfrentarse a esto,(¡maldición!, ¿a qué le tienes miedo? ¡No eres ninguna florecita que va a desmayarse, eres una maldita guardaespaldas de dos metros capaz de levantar dos veces su peso!) y subo apenas la mirada para mirarlo a los ojos. Y luego se produce uno de esos momentos que ves solamente en las películas, cuando todo parece cambiar de velocidad, acelerándose y cambiando de dimensión, dejando solamente detrás destellos de movimientos y de ideas danzando. Y para cuando vuelvo a parpadear, la concentración de humanidad ha desaparecido y nos hemos quedado solos mientras las luces han bajado de intensidad. Sé que debería haber movimiento de los empleados revisando, limpiando y guardando equipamiento, pero no. Sólo nos acompaña el chirrido de las atracciones que aun dan vueltas vacías, y la melodía de alguna forma distanciada.

He escuchado decir a Anita que Asher tiene ojos de husky, pero no es eso. Los perros son confiados y leales, no te alteran los sentidos de esta forma. Ni tampoco es un puto jilguero, como le llama Jean-Claude. No, es un depredador de mirada helada, vacía.

Lucho por no estremecerme. Y me pregunto si acaso será demasiado tarde para mudarme de ciudad… pero, desgraciadamente, Raphael ha sido condenadamente noble conmigo y con el resto; y le debo esto a él, y a los rodere. No es como si me fueran a despellejar en vida, como le pasó al rey; e incluso él ya se ofreció a sí mismo a Anita, sin resultados. Maldita sea.

Respondiendo a una seña de él mis piernas me conducen hasta poder apoyarme contra el asiento de uno de los animales de madera del carrusel, y, milagro, sin siquiera tropezarme. Las sombras siguen solazándose en la cara de él mientras se inclina hacia mi, lánguidamente, y apenas hay un oh-tan-leve destello de hambre y de desprecio (¿hacia mi? ¿hacia él?) en sus ojos pálidos cuando me mira y luego desaparezco sepultada en su melena áurea y sé que estoy perdida para siempre.