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29 July 2009 @ 03:12 pm
Reto: protección.  
Autora: gretchen_leth
Fandom: POT
Paring: Tezuka/Eiji
Rating: K+
Notas/Advertencias: Final feo, y poco coherente.Y sin revisar ._.

Se encontraba en la bodega de siempre, esa en donde Oishi y él había empezado su amistad y donde habían jurado que llegarían a los nacionales, juntos. Esta vez se encontraba solo, Oishi no lo acompañaba porque él había roto esa promesa, así que no se merecía estar ahí.

No merecía que Eiji volviera a jugar dobles con ese cabeza de huevo, porque todo lo que habían trabajado, todo lo que habían luchado lo había echado a la borda por Tezuka (y hablando de Tezuka debería estar feliz por su regreso. Y lo estaba, dios, lo había extrañado tanto, pero no podía estar completamente feliz por los acontecimientos sucedidos, la Golden Pair acababa de desaparecer, ¿cómo alguien podía estar feliz con eso?).

Eiji quería entender, estaba intentando analizar todos los puntos, pero por más que lo intentaba, no sabía que le pasaba por la cabeza a su amigo. Tezuka, aunque era una gran ayuda, no era un pase seguro a la victoria, necesitaban jugar dobles y ahora, sin ellos, no tendrían oportunidad.

Suspiró recostándose en el gran contenedor, miró el cielo. Necesitaba calmarse y pensar que haría de ahora en adelante, seguro, podría jugar singles, pero la sola idea lo hizo sentir vacío. No importaba que tan tonto fuera Oishi, el quería a su tonto amigo.

Una tos discreta llamó su atención. De seguro era el tonto, no quería hablar con él, así que puso su mejor cara de enojo, que parecía más un puchero caprichoso, y lo enfrentó.

—¡Tezuka! —Para su sorpresa quien le regresaba la mirada no era el sub-capitan, si no el capitán mismo, no se lo esperaba. El chico de lentes asintió y comenzó a trepar al contenedor. Eiji le dio una mano para ayudarlo a subir, los dos se sentaron de nuevo—. ¿Cómo sabías que estaba aquí?

—Oishi me lo dijo. Dijo que este era tu lugar favorito, para “sentirte a salvo” —dirigió su vista al cielo. Comenzaba a atardecer—. El quiere darte tu espacio, y me pidió que hablara contigo.

—Sí, bueno. Me alegra que no viniera el cabeza de huevo. No quiero hablar con él —dijo muy enojado mientras se abrazaba las piernas—. Ni contigo.

El capitán no respondió en seguida. Se tomó su tiempo, hasta que Eiji le miró curioso y por fin habló.
—Entonces, ¿prefieres la ayuda de un desconocido? —El capitán se puso de pie. No tenía caso intentar hablar con el pelirrojo si él no quería—. Si es así, me retiro.
El pelirrojo vio como intentaba levantarse. Esa era su oportunidad de decirle todo, era un caso único, Tezuka había venido voluntariamente para hablar con él. Eso ocurría cada… bueno, nunca ocurría.
—Es todo tú culpa, Tezuka —reclamó de la nada el pelirrojo y el castaño permaneció sentado—. Tú te fuiste y nos dejaste. Oishi trató… Intentó de muchas formas remplazarte y así le pagas… ¡sacándolo del equipo!

Otro silencio se hizo, por eso odiaba hablar con Tezuka. Eiji era de los que explotaba y su capitán, en lugar de calmarlo lo dejaba sacar todo y solo se limitaba a escuchar atentamente. Necesitaba pelear, gritarle, decirle cuando lo odiaba por haberse ido y Tezuka no se prestaba.

—No me voy a disculpar por lo que pasó con Oishi, Kikumaru. Él lo quiso así y me pregunto, ¿tú no hubieras hecho lo mismo?

Sí, lo hubiera hecho, pero Tezuka se veía tan firme, el habría dudado, y Tezuka no dudó ni un segundo. Oishi no se merecía eso, no ahora. Las lágrimas de Eiji empezaron a correr. ¡Demonios! ¿Acaso Tezuka no lo entendía?

—Yo no quise irme —Kunimitsu esperaba que Eiji comprendiera todo lo que quería decirle pero no podía y es que para él no era fácil decirlo, por más que lo intentara no le era fácil decir que si hubiese sido por él, se habría quedado, que jamás intentó jugar con él, y que le no hubiera querido irse sin dejar las cosas claras, pero el tiempo apremiaba y su carrera estaba en peligro, que si no fuera por eso, jamás los habría dejado. Posó una mano en la pelirroja cabeza.

—Sé lo que estás pensando. Te sentías seguro con Oishi y conmigo tienes miedo de perder eso, ¿no? —El pelirrojo miró sorprendido a su capitán—. Tienes miedo a confiar en mí, y no te culpo. Ya los abandoné una vez cuando más necesitaban mi apoyo, cuando tenía que hacerlos sentir protegidos y con los partidos más difíciles por delante. Los abandoné cuando necesitaban saber que yo estaba ahí sin importar qué y aplacar sus inseguridades —El castaño volvió a mirar el cielo, ahora teñido de rojo, por el atardecer. Y a Eiji le pareció que ya no hablaban solo del equipo—. Como capitán les fallé en ese momento, pero ahora ya estoy aquí, no se puede deshacer el pasado, Kikumaru, pero sí el futuro.

Las lágrimas volvieron a los ojos del pelirrojo. Entendía lo que Tezuka trataba de decirle, asintió lentamente.

—¿Lo prometes?

—Ganaremos los Nacionales —confirmó, concentrando su mirada en el otro chico—. Ahora se bueno, y habla con Oishi.

Tezuka se levantó jalando consigo al jugador, conociendo a Oishi estaría hecho un manojo de nervios y de culpa y Kunimitsu no podía culparlo, después de todo estaban hablando de su mejor amigo.

—Nya, ¿si hablo con él prometes comprarme un helado? —no recibió respuesta. No es que la estuviera esperando, conocía a Tezuka y su discreción, era todo lo opuesto a él. Por eso, es que a veces, Eiji se llenaba de inseguridades y que necesitaba tenerlo cerca, sentirlo, asegurarse que no era mentira lo que estaba pasando, por eso sufrió mientras Tezuka estaba fuera, sabía que era tonto culparlo y reclamarle, pero no podía evitarlo, ya que a él aún le costaba trabajo asimilar que el castaño correspondiera sus sentimientos a pesar de ser tan incompatibles. Tal vez, sí era cierto eso de que los opuestos se atraen, a decir verdad, no le daba mucha importancia pero estaba agradecido.

Sonrió, hoy obtendría un helado gratis.